Uno debe decir las cosas como son, sin importar las heridas que puedan quedar después del discurso, pero siempre tienen una menor garvedad que las heridas crónicas que se producen al callar lo que se siente.
Como las escaras, que se producen cuando debes estar mucho tiempo acostado, para no dañar otras partes de tu cuerpo.
Siempre hay heridas, unas más grandes que otras, pero pienso que las producidas por la verdad y la sinceridad son las que se pueden curar más rápido, poque están en base a la transparecia, la rectitud, el respeto y el entendimiento.
sábado, octubre 08, 2005
miedo
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1 comentario:
maldito tecladoooooooooooooo
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