martes, enero 03, 2006

Ahora




Tal vez muchos de nosotros no tenemos claro, en algún momento de nuestra vida, si realmente tendemos la suerte de encontrar aquella persona que llenará cada espacio vacío que exista en nuestra vida. Para mi el momento ha llegado. He decidido pedirle a una mujer que me acompañe en mi camino desde ahora y hasta la eternidad. Afortunadamente ella aceptó (aun cuando en mi casa le dicen que aún es tiempo de arrepentirse :S )
Dejando la broma de lado, debo confesar que nunca había estado tan seguro de una mujer. Esta vez me enamoré pero desde dentro, no solo superficialmente. No es solo un amor de carne o de atracción química, sino de necesidad de espíritu, de compañía, de lealtad, de sinceridad, de comprensión, de cariño, de ternura... de una persona que pueda entregar algo de si pero con todo el amor del mundo.
A veces me pregunta por qué la amo. El por qué, no lo sé, pero ella me hace feliz. Tiene una sonrisa que me llena de luz cada vez que la veo. Una ternura que me hace ser un niño. Una voluntad de entrega que me hace sentir acompañado. Una pasión que me hace sentir un hombre afortunado. Un romanticismo que me emociona. Una belleza que me hipnotiza a cada instante. Un aroma que me atrae intensamente... Un amor tan grande que me hace sentir el hombre más feliz del mundo.
Y tiene tantas cosas más, que podría pasarme la vida entera mencionándolas. Pero después de todo, me siento bien. Contento. Seguro. Amado. Enamorado.
Solo espero hacerlo bien para que ella sea feliz. De ahora en adelante es la única misión que tengo en la vida.
Amarla para siempre... y después también. Banzai.
Y yo que hasta ayer sólo fui un holgazán,
y hoy soy el guardián de sus sueños de amor
La quiero a morir.
Podéis destrozar todo aquello que veis,
porque ella de un soplo lo vuelve a crear
Como si nada. Como si nada.
La quiero a morir.
Ella para las horas de cada reloj
y me ayuda a pintar transparente el dolor,
con su sonrisa.
Y levanta una torre desde el cielo hasta aquí.
Y me cose unas alas y me ayuda a subir
a toda prisa, a toda prisa
la quiero a morir.
Conoce bien cada guerra
cada herida, cada ser;
conoce bien cada guerra
de la vida y del amor también.
Me dibuja un paisaje y me lo hace vivir
en un bosque de lápiz se apodera de mí.
La quiero a morir.
Y me atrapa en un lazo que no aprieta jamás
como un hilo de seda que no puedo soltar.
No quiero soltar. No quiero soltar.
La quiero a morir.
Cuando trepo a sus ojos me enfrento al mar.
Dos espejos de agua encerrado en cristal.
La quiero a morir.
Sólo puedo sentarme, sólo puedo charlar,
sólo puedo enredarme, sólo puedo aceptar
ser sólo suyo, ser sólo suyo.
La quiero a morir.
Conoce bien cada guerra
cada herida, cada ser;
conoce bien cada guerra
de la vida y del amor también.
Y yo que hasta ayer sólo fui un holgazán,
y hoy soy el guardián de sus sueños de amor
La quiero a morir.
Podéis destrozar todo aquello que veis,
porque ella de un soplo lo vuelve a crear
Como si nada. Como si nada.
La quiero a morir.
[Francis Cabrel - je l'aime à mourir]



No hay comentarios.: